El término “calidad de vida” se comenzó a utilizar durante la década de los años cuarenta para referirse al buen vivir. El concepto al que hace referencia este término es intuitivo, con diferentes significados para cada persona y variables en función del estado de salud, de la situación socioeconómica o laboral y de las distintas culturas y creencias, de la escala de valores y de las expectativas de cada persona. Es pues un concepto abstracto en el que se integran valores personales y de grupo, estando en la actualidad totalmente aceptada su naturaleza multidimensional. La Organización Mundial de la Salud (OMS), lidera el consenso internacional, tanto del concepto como de sus dimensiones y de su evaluación. En el año 1994, el correspondiente Comité de Expertos (WHOQOL), acordó por consenso definir la calidad de vida como “la percepción personal de un individuo de su situación en la vida, dentro del contexto cultural y de valores en que vive, y en relación con sus objetivos, expectativas, valores e intereses”. Así que en este amplio concepto, además de la salud física, el estado psicológico y las relaciones sociales, se ven incluidos otros muchos aspectos como el nivel de independencia, las relaciones familiares, las creencias religiosas, etc. |